Artivismo: arte y cultura en el marco del Paro Nacional

ISSN: 2665-3974 (en línea)

Lua revista 6, julio-diciembre 2021

Carolina Payares – caropayaresr@gmail.com y Gyldyl Rodríguez – rodriguezgyldyl@gmail.com

El pasado 17 de abril, el evidente desconocimiento de los precios en la canasta familiar colombiana por parte del exministro de hacienda, Alberto Carrasquilla, marcó el inicio de una jornada de protestas a lo largo de todo el territorio colombiano, protestas que hoy día continúan. Un pueblo que fue indiferente, expresó su inconformidad debido a la precariedad en el sistema de salud, el desempleo, la muerte de centenares de líderes sociales, la corrupción y la falta de recursos destinados a la educación; todo esto antes y durante la pandemia. 

En las calles se escucharon arengas y tambores que convocaron a las personas y ensancharon un mensaje de resistencia a través de la alegría y la euforia, en las calles se escuchaba: “pueblo mirón, únete al montón, tu hijo es estudiante y usted trabajador”. Estudiantes, camioneros, indígenas, campesinos, docentes, entre otros gremios, visibilizaron la pujanza de la ciudadanía, que exigió la necesidad de justicia social y el fin de la corrupción. 

Estos reclamos fueron plasmados en diferentes manifestaciones del lenguaje, principalmente, por medio del artivismo elemento clave para la intervención social participativa, activa y contundente. Fue necesario hacer un recorrido a través de estas, para resaltar cómo las diversas expresiones culturales y artísticas, transformaron los esquemas políticos, económicos y sociales habituales del ciudadano colombiano. 

Discursos digitales 

El paro nacional fue un espacio idóneo para la diversificación e inclusión de discursos emitidos desde plataformas digitales. Habría que echar una mirada a la constante resignificación que los cibernautas hicieron sobre los discursos de distintos influencers, un ejemplo de lo anterior, es la famosa frase de Luna Gil, influencer colombiana: “ay no, ¡eso sí jamás!”, que apareció en incontables pancartas alrededor del país con una pequeña modificación: “¿Reforma tributaria? Ay no, ¡eso sí jamás!”.  Recordemos que un influencer es una persona que se destaca en internet y que ejerce cierta influencia sobre quienes le siguen, estos pueden ser o no cantantes, actores, comediantes, etc. (ver perfil de Instagram en: https://www.instagram.com/luna.gilreal/?hl=es-la). 

Ph: Emmanuel Baos 

La emisión original de esta frase se vinculaba a las relaciones de pareja. La influencer la usó para reprochar ciertas exigencias de los hombres con respecto al físico “ideal” de las mujeres a través del sarcasmo. Sin embargo, dada la creatividad de los manifestantes, en su mayoría jóvenes consumidores de redes sociales, este enunciado transgredió los límites del humor para situarse en la crítica social por medio de su uso en múltiples pancartas en el Paro Nacional. Así como su implementación en discursos emitidos a través de redes sociales, y por supuesto en conversaciones cotidianas.

Asimismo, organizaciones como Temblores y La Liga contra el Silencio usaron las redes sociales y los sitios web para difundir contenidos censurados e ignorados por los medios de comunicación nacionales como RCN y Caracol. Temblores, llevó los registros de los casos de violencia policial que incluían asesinatos, detenciones arbitrarias, agresiones y violaciones, entre otros atropellos por medio de una plataforma llamada “GRITA” que se creó con la finalidad de asistir a las víctimas y prevenir el abuso de las autoridades. 

Por su parte, La Liga contra el Silencio es una alianza periodística, que investiga y divulga historias sobre lo que pasa en Colombia. Algunos de sus colaboradores más reconocidos son La Pulla, El Malpensante, Cerosetenta, Publimetro, entre otros. Estos hechos y otros han abierto un espacio para las redes sociales en el marco del paro nacional, en el que queda claro el influjo de los discursos digitales en las protestas, su capacidad de adaptación y la aceptación pública.

Música en el paro nacional  

La difusión de expresiones musicales en ciudades y municipios como: Bogotá, Cali, Medellín, Barranquilla y Mompox alcanzó su punto máximo, gracias a millones de internautas que compartieron videos y fotografías, en las que se presentaron grupos musicales, cantantes,  entre otros artistas que animaron  las marchas, plantones y demás expresiones sociales. 

El ritmo de trompetas, tambores y violines, entre otros instrumentos musicales, hicieron eco en todo el país. Un hecho especial vinculado a la actividad musical de la protesta  fue la participación de la Orquesta Filarmónica de Cali, que realizó un “cacerolazo sinfónico”. 

Ph: Lucca Ferrucho 

También, en conmemoración a un mes del paro nacional, el 28 de mayo de este año, la banda Doctor Krápula junto con la cantante Adriana Lucía, convocaron a un concierto multitudinario en el Parque Nacional de Bogotá (ver video en: https://www.youtube.com/watch?v=PXVog7-z_EI&ab_channel=LiberatorioArteContempor%C3%A1neo). En este se tocaron  canciones como “la fuerza del amor” y “para todos todo”, cuyas letras hicieron un llamado a la resistencia y al respeto de la vida de quienes marcharon en las calles. En palabras de Mario, vocalista de la banda Doctor Krápula: “¡No disparen, estamos desarmados! ¡Nuestra arma es la música y el arte!”

Ph: Lina Martínez-Moya

La participación de Adriana Lucía, fue de gran relevancia. La cantante costeña, se caracterizó por su activismo en los movimientos colectivos. Movimientos que valientemente luchan por los derechos de los colombianos. Aunque la cantante no tiene una frase característica viralizada como la de la paisa Luna Gil (de la que se habló en el primer apartado), su discurso tomó un carácter público, pues al ser famosa, sus redes sociales le permitieron dar a conocer al mundo la situación que atraviesa Colombia, por medio de la música y la crítica social (ver perfil de Instagram en:  https://www.instagram.com/adrianalucia/?hl=es-la). 

Ph: Natalia Agudelo Campillo 

El arte se toma las calles 

Las expresiones artísticas inundaron el paro nacional 2021. Las paredes y vías del país se llenaron de artistas disfrazados y de grafitis que contenían información contundente en contra de una nación que desde sus inicios violenta a los ciudadanos que la habitan. “El pueblo no se rinde carajo” es el mensaje que se leía en los muros de la Avenida 80 con la calle San Juan, en Medellín. Quienes lo pintaron sostuvieron que era una respuesta ante la cohibición de la libre expresión popular, por parte del ejército nacional que tapó el primer manifiesto que estaba en estas mismas paredes: “estado asesino”. 

Ph: Jonier Quiceno Ceballos 

Durante las pasadas protestas, se percibió que el miedo y la indiferencia ya no inmovilizan. La pintura y el performance dejaron ver cuán grande es el trabajo colectivo. Símbolos como el campesino olvidado, la parca, las calaveras y los colores patrios, protagonizaron estas expresiones gráficas.  

Ph: Maicol Cordoba
Ph: Oscar Castillo

Humor subversivo  

Por medio de las plataformas digitales, los comediantes también manifestaron su inconformidad con el gobierno de turno. En el video “no hay derecho” de Lokillo Florez  (ver video en: https://www.instagram.com/p/CPUcAX0hAcB/) se presentó una problemática de la cual se viene  hablando desde hace varios años y que se ha acentuado más con el paro, ¿qué pasa con los derechos humanos en Colombia? ¿Existen los derechos humanos en Colombia o solo es un concepto vacío? 

El humorista y actor, Alejandro Riaño también ha usado sus redes sociales para concientizar y difundir la situación del país. En la cuenta de Instagram, en la que encarna el personaje de Juanpis Gonzáles, publicó una serie de videos en los que a través de sarcasmo dejó en evidencia la corrupción, los abusos de poder por parte de las fuerzas públicas y el desconocimiento de las necesidades de la ciudadanía, entre otras problemáticas de la nación (ver videos en: https://www.instagram.com/juanpisgonzalez/). 

Ph: Alejandro Riaño 

Literatura insurgente 

La literatura se hizo presente. Se viralizó la imagen de un joven en cuya camiseta se lee la frase “¡NO SON MOLINOS MI SEÑOR ES EL ESTADO!”. Esta curiosa adaptación de la advertencia “No son gigantes mi señor, son molinos”, enunciada por el escudero Sancho Panza a  Don Quijote, evoca al Estado como artífice de los atropellos a la ciudadanía. Una vez más se confirmó la creatividad tras cada grito insurrecto. 

Ph: Andrés Herrera

El paro brindó espacios en los que la literatura y la lectura cobraron visibilidad. En el transcurso del mes de mayo, los jóvenes líderes de la resistencia caleña, transformaron tres CAIS en epicentros culturales de lectura en honor a las víctimas que deja el abuso policial en la “Sucursal del cielo”. La más famosa de estas locaciones es la Biblioteca de la Dignidad, ubicada en la Loma de la Cruz, al norte de Cali. El mensaje es evidente, las acciones de los jóvenes lo dejan claro: más educación y menos maltrato policial. ¡A leer para avanzar!

Ph: Natalia Romero

Este recorrido demostró que la protesta colombiana fue polifacética, pues promovió y visibilizó el artivismo por medio de la incorporación de la acción artística transformadora, acción que tuvo eco en los medios digitales a lo largo del país. Se evidenció la creatividad y el pensamiento crítico colectivo a través de la literatura, el humor subversivo, los discursos digitales, el arte y la música. Se denotó la oposición a un régimen de violencia, silencio e indiferencia. Un régimen que, esperamos, caiga ante la revolución del arte.

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