{"id":3269,"date":"2022-12-21T02:10:50","date_gmt":"2022-12-21T02:10:50","guid":{"rendered":"https:\/\/luarevista.com\/?p=3269"},"modified":"2023-03-07T18:42:17","modified_gmt":"2023-03-07T18:42:17","slug":"sir-isaac-newton","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/luarevista.com\/web\/2022\/12\/sir-isaac-newton\/","title":{"rendered":"Sir Isaac Newton"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/luarevista.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/01-2-731x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3271\" width=\"685\" height=\"960\" srcset=\"https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/01-2-731x1024.jpg 731w, https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/01-2-scaled-600x840.jpg 600w, https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/01-2-214x300.jpg 214w, https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/01-2-768x1075.jpg 768w, https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/01-2-1097x1536.jpg 1097w, https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/01-2-1463x2048.jpg 1463w, https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/01-2-scaled.jpg 1829w\" sizes=\"auto, (max-width: 685px) 100vw, 685px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">\u00a9BEJE m\u00e1s de el en&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/beje_art\/\">BEJE (@beje_art) \u2022 Fotos y videos de Instagram<\/a><br><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">ISSN: 2665-3974 (en l\u00ednea)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">Lua revista 7 y 8, enero-junio\/ julio-diciembre 2022<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><strong>Jorge Armando Ibarra Ricalde<\/strong> &#8211; <strong>forcedei@hotmail.com<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">D\u00e9jenme contarles de un hombre genio-sabio a la vez, mago incomprendido de la ciencia-religi\u00f3n conocida como matem\u00e1tica, tan \u00fanico que es conocido por pocos, tan pocos que m\u00e1s es un mito que un hombre y ni siquiera un mito lo suficientemente grande para ser guardado en una botella, apenas un suspiro digno de un cuento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eran a\u00f1os pulcros en tierra virgen; naturaleza y civilizaci\u00f3n eran una, como el agua y la tierra que manten\u00edan a la ciudad flotante. La ciudad se ergu\u00eda a por encima de la laguna tanto por los logros de la ciencia-magia, como por el capricho de los dioses. Era una tierra habitada por los descendientes de un complicado Dios cuyo nombre solo era conocido por los dignos, y no siendo digno su narrador, solo puedo sospechar que era mucho m\u00e1s perpetuo que el fonema de su legado: Omet\u00e9otl quiz\u00e1 Omec\u00edhuatl, no lo s\u00e9, pero nuestro sabio protagonista sab\u00eda eso y mucho m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como hombre-mito que era, su nacimiento, los a\u00f1os mozos de su vida e incluso su nombre se han perdido entre detalle y detalle, pero el resto de su vida permanece inmutable en las palabras de aquellos que transmitimos su historia. Este mito, entonces, carne, estaba sentado en su lugar predilecto, ah\u00ed donde hab\u00eda pasado sus d\u00edas meditando y dilucidando los misterios del universo. Ah\u00ed estaba con los cabellos largos y grises, observaba sentado a la sombra de un sagrado ahuehuete que, aunque a diferencia de la milpa, no daba vida-alimento, s\u00ed &nbsp; &nbsp; &nbsp;proporcionaba unas humildes y peque\u00f1as pi\u00f1as de madera, sin uso para el hombre, pero no menos bellas para quien ve\u00eda m\u00e1s all\u00e1 de las apariencias. Miraba, como lo hab\u00eda hecho durante todos los d\u00edas previos a su bien lograda vejez, a la princesa Iztacc\u00edhuatl y su guerrero Popocat\u00e9petl. Su imperecedera inspiraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aquellos d\u00edas eran negros para la hermosa M\u00e9xico-Tenochtitl\u00e1n, que ahora estaba en las manos de esos hombres de nervio y piel de acero. Aunque el sufrimiento se escuchaba estridente entre los orgullosos hermanos de su ahora vencido pueblo, \u00e9l hab\u00eda notado que, pese a que eran los d\u00edas de Cort\u00e9s, el sol hab\u00eda vuelto a salir. Popo permanec\u00eda fumante e inmutable a los pies de Izta, y Tlaloc hab\u00eda otorgado su favor a los campos por la ma\u00f1ana, as\u00ed que el futuro de su raza y tierra a\u00fan distaba de terminar, por lo que no ten\u00eda motivos para detener su trabajo de contemplaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y pod\u00eda hacerlo, pod\u00eda meditar por horas, a veces d\u00edas, siempre sin la menor interrupci\u00f3n, pues ni los hombres, ni las bestias (incluidos los auto-nombrados conquistadores) se atrev\u00edan a molestarlo. Se cuenta que en su juventud por su sabidur\u00eda se le ofreci\u00f3 ser <em>cihuac\u00f3atl<\/em> en tiempos del&nbsp; <em>huey tlatoani <\/em>T\u00edzoc, pero aunque estaba profundamente conmovido por tan importante ofrecimiento, lo rechaz\u00f3 por estar envuelto en un importante c\u00e1lculo sobre c\u00f3mo cambian las funciones cuando cambian sus variables, concretamente solucionando la dificultad de hallar directamente la pendiente de la recta tangente de una funci\u00f3n porque solo se conoce un punto de esta, el punto que ser\u00e1 tangente a la funci\u00f3n, lo que tras considerar que las derivadas se definen tomando el l\u00edmite de la pendiente de las rectas secantes conforme se aproximan a la recta tangente, estableci\u00f3 una f\u00f3rmula en la que era posible aproximar la recta tangente por las rectas secantes y con el l\u00edmite de las pendientes secantes pr\u00f3ximas, para obtener la pendiente de la recta tangente, obteniendo estas pendientes de un n\u00famero arbitrariamente peque\u00f1o, que era una variaci\u00f3n de uno de los abstractos de la funci\u00f3n, tal era el genio de esta f\u00f3rmula que entre los astr\u00f3nomos fue conocida como el cociente diferencial. Agregue usted el nombre de aquel ilustre pensador.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mas sus m\u00e9ritos no se detienen ah\u00ed. A\u00f1os despu\u00e9s el <em>huey tlatoani<\/em> Ahu\u00edzotl le pidi\u00f3 consejo sobre guerra, diplomacia y religi\u00f3n. Se cuenta que mientras el hombre sabio hacia sus recomendaciones, comenz\u00f3 a concebir los procesos de integraci\u00f3n o anti &nbsp; &nbsp; derivaci\u00f3n para calcular las \u00e1reas y vol\u00famenes de regiones y s\u00f3lidos de revoluci\u00f3n, llegando incluso a proponer que la derivaci\u00f3n y la integraci\u00f3n son&nbsp; procesos inversos, razonamientos que ser\u00edan conocidos hoy d\u00eda como el teorema fundamental del c\u00e1lculo integral. Inmensamente sorprendido por las proezas de este genio, el se\u00f1or de M\u00e9xico-Tenochtitl\u00e1n orden\u00f3 que no volviese a molestarse a este hombre, poniendo a sabios a cargo de su servicio personal e intelectual.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los a\u00f1os corrieron y, mientras <em>el huey tlatoani<\/em> Moctezuma lidiaba pac\u00edficamente con los extra\u00f1os se\u00f1ores del caballo y el metal que arroja fuego, uno de ellos atra\u00eddo por los finos adornos dorados que le colgaban del cuello al se\u00f1or de los n\u00fameros, se acerc\u00f3 al sabio en plena meditaci\u00f3n, y le propuso un intercambio de esos refulgentes atav\u00edos por unos cristales in\u00fatiles nacidos en un lejano lugar de nombre Salamanca. Hecho el intercambio, el ignorante se fue alegre con oro por creerse astuto e inteligente, pero nuestro sabio permanec\u00eda sentado escudri\u00f1ando los secretos del arco\u00edris, lo que lo llev\u00f3 a la importante observaci\u00f3n de que la luz blanca estaba formada por el rojo, naranja, amarillo, verde, cian y violeta, que estos pod\u00edan separase usando una piedra prisma, y que transformando las supuestas baratijas de cristal y espejo, concibi\u00f3 el telescopio reflector, el \u00fanico telescopio que no sufr\u00eda de la dispersi\u00f3n de la luz en diferentes colores por atravesar un lente, por lo que sin sufrir de la aberraci\u00f3n crom\u00e1tica de los otros, era el ideal para las observaciones del cielo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando el asedio a M\u00e9xico-Tenochtitl\u00e1n comenz\u00f3, durante la heroica ofensiva del <em>huey tlatoani<\/em> Cuitl\u00e1huac, nuestro sabio protagonista observ\u00f3 que los pedazos de metal, arrojados por las extra\u00f1as armas escupe fuego del enemigo, no produc\u00edan ning\u00fan da\u00f1o sin el mecanismo qu\u00edmico y mec\u00e1nico de los llamados \u201cca\u00f1ones\u201d. As\u00ed pudo establecer que todo cuerpo permanece en su estado de reposo o en un movimiento uniforme y rectil\u00edneo, a no ser que alguna fuerza se imprima en \u00e9l para cambiar su estado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Semejante descubrimiento, le permiti\u00f3 al sabio, en los d\u00edas del \u00faltimo <em>huey tlatoani<\/em> Cuauht\u00e9moc, presenciar en la plaza mayor la \u00faltima heroica lucha, en la que los guerreros \u00e1guila combatieron hasta el \u00faltimo hombre en contra de los caballeros espa\u00f1oles. Particularmente una singular carga en la que guerrero y caballero se atravesaron mutuamente con espada y lanza respectivamente, estableci\u00f3 las condiciones necesarias para modificar el estado de movimiento o reposo de un cuerpo, el cual determin\u00f3 que solo era posible mediante la interacci\u00f3n entre dos cuerpos, as\u00ed estableci\u00f3 que el cambio de movimiento es siempre proporcional a la fuerza motriz impresa, la que sucede seg\u00fan la l\u00ednea recta a lo largo de la cual aquella fuerza se imprime.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed hab\u00eda transcurrido su vida y obra, por lo que ahora se sentaba debajo de su ahuehuete un poco menos cient\u00edfico y m\u00e1s metaf\u00edsico pensando en el orden de los eventos, la serie consecutiva de sucesos que lo llev\u00f3 a estar donde estaba. Todo comenz\u00f3 en la lejana Europa de la que los conquistadores hablaban, el&nbsp; control de Inglaterra de las Indias obligaba a los espa\u00f1oles a financiar a un genov\u00e9s para encontrar una nueva ruta hacia aquel lugar tan confundido, intento que le mostr\u00f3 un nuevo continente, en el que las adelantadas costumbres hab\u00edan avivado la codicia espa\u00f1ola lanzando una carrera entre Cort\u00e9s y la muerte. Las batallas se pod\u00edan ganar, Hern\u00e1n tuvo su noche triste para llorar, pero igual en la lucha les transmitieron el arma con la que habr\u00edan de ganar, la llamada viruela, la forma m\u00e1s r\u00e1pida y dolorosa de llegar al mundo espiritual. Luego, a pesar de haber vencido, en su af\u00e1n por destruir un hermoso modo de vida, que de otra manera hubiera perdurado por siglos, con cada estructura que se desmantelaba a favor de una nueva iglesia, solo se perpetuaba el legado de su pueblo como cimiento de sus templos. Fue as\u00ed que en el colmo de sus meditaciones, a la sombra del gigantesco ahuehuete, nuestro sabio concibi\u00f3 la idea de que a toda acci\u00f3n corresponde una reacci\u00f3n de la misma intensidad, pero, en sentido opuesto, la que en ese momento solo pudo interpretar imaginando que aunque su pueblo bajo el yugo su cuello habr\u00e1 de doblegar, y la bota espa\u00f1ola sobre sangre noble se estampe, tarde o temprano con la misma fuerza la sangre espa\u00f1ola se derramar\u00e1, pues la Nueva Espa\u00f1a que viene a engendrar, un soldado en cada hijo dar\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue precisamente en ese momento, en el transcurso del a\u00f1o 1535, reci\u00e9n establecido para contarse a partir de un Cristo para el sabio desconocido, que entre visiones y disertaciones, el instruido vislumbraba el futuro del choque mexica-espa\u00f1ol. Sentado bajo la majestuosidad del ahuehuete adornado por pi\u00f1as, mientras se relam\u00eda los labios en un intento por consolidar sus ideas y sus logros, que en un momento m\u00e1s, el mago de los n\u00fameros, se\u00f1or de la \u00f3ptica y creador de las leyes del movimiento, engendrar\u00eda una idea m\u00e1s profunda, a\u00fan m\u00e1s eterna que las anteriores, cuya propia genialidad arrastraba hacia abajo la divina inspiraci\u00f3n, una que lentamente gravitaba hacia el genio que cambiar\u00eda la historia. La idea en la que la mism\u00edsima madre tierra era afectada por el sol, tanto como eran afectados aquellos que estaban sobre el gentil planeta. Era un concepto fugaz que trataba de comprender, uno que se esmeraba en dilucidar, la cumbre de todos sus esfuerzos, la \u00faltima idea antes de usar el resto de sus d\u00edas dejando en papel y piedra sus logros para la posteridad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed continuaba con su meditaci\u00f3n al aire libre a la sombra del sagrado sabino. Mientras el viento soplaba, las ramas finas del ahuehuete se mec\u00edan, en ellas una pi\u00f1a, apenas m\u00e1s grande que una manzana lentamente se desprend\u00eda justo por encima de la cabeza de nuestro protagonista, quien a su vez clavaba la vista en el horizonte, formando una \u00fanica idea, un concepto sobre la aceleraci\u00f3n que experimenta un objeto en las cercan\u00edas de un planeta. Ah\u00ed, mientras buscaba la raz\u00f3n y las consecuencias, el viento arreciaba y la pi\u00f1a se balanceaba fr\u00e1gilmente sostenida por un d\u00e9bil cord\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces; justo cuando nuestro sabio entend\u00eda que cuando no hubiera la influencia de alguno de estos cuerpos, los cuerpos sufr\u00edan una aceleraci\u00f3n directamente hacia el centro del planeta. En el preciso momento, &nbsp; &nbsp; &nbsp;entre el que se concibe una idea y se entiende dicha idea, finalmente&nbsp; entendi\u00f3 que este efecto era universal, algo que por s\u00ed mismo daba sentido al cosmos. \u00a1Ah\u00ed!, detenido en el instante donde bautizaba al concepto que coronar\u00eda sus descubrimientos, con las s\u00edlabas \u201cGRA\u201d y \u201cVE\u201d brotando de sus labios, mientras que la s\u00edlaba \u201cDAD\u201d a\u00fan estaba atorada en su garganta. La peque\u00f1a pi\u00f1a se desprendi\u00f3 del colosal ahuehuete, y no siendo afectada por ning\u00fan otro planeta o sat\u00e9lite que la madre-tierra, esta la atrajo hacia su centro, al que la cabeza de nuestro sabio se interpuso y del golpe inspirador, con la s\u00edlaba final formando GRAVEDAD. El sabio muri\u00f3 con el fortuito, pero certero golpe.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ir\u00f3nico fin para una mente pr\u00f3diga. Sus logros desaparecieron con la entrada del sistema m\u00e9trico decimal, la luz continu\u00f3 como un misterio y el universo incesantemente mantuvo su funcionamiento por la gracia del ahora, un solo Dios. Aunque su genio no sobrevivi\u00f3, su carcajada perdur\u00f3, pues si bien no fue una carrera, este sabio anciano mexica lleg\u00f3 a la meta 150 a\u00f1os antes que Sir Isaac.&nbsp; En justicia a la iron\u00eda, a la causa efecto que el caballero ingl\u00e9s a\u00fan vendr\u00eda a formular, el oro saqueado en Tenochtitl\u00e1n financi\u00f3 la Armada Invencible de Felipe Segundo, de Espa\u00f1a Su Majestad, y ser\u00eda precisamente Inglaterra quien en mar y ciencia, le mostrar\u00e1 su suerte al regente que hizo su reino del despreciable acto de saquear.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ISSN: 2665-3974 (en l\u00ednea) Lua revista 7 y 8, enero-junio\/ julio-diciembre 2022 Jorge Armando Ibarra Ricalde &#8211; forcedei@hotmail.com D\u00e9jenme contarles de un hombre genio-sabio a la vez, mago incomprendido de la ciencia-religi\u00f3n conocida como matem\u00e1tica, tan \u00fanico que es conocido por pocos, tan pocos que m\u00e1s es un mito que un hombre y ni siquiera [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[69],"tags":[22],"class_list":["post-3269","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-numero-7","tag-cuento"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3269","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3269"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3269\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3617,"href":"https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3269\/revisions\/3617"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3269"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3269"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3269"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}