{"id":2997,"date":"2021-09-11T22:38:36","date_gmt":"2021-09-11T22:38:36","guid":{"rendered":"https:\/\/luarevista.com\/?p=2997"},"modified":"2021-09-11T22:38:37","modified_gmt":"2021-09-11T22:38:37","slug":"historia-oficial-del-amor-de-ricardo-silva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/luarevista.com\/web\/2021\/09\/historia-oficial-del-amor-de-ricardo-silva\/","title":{"rendered":"Historia oficial del amor de Ricardo Silva"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/luarevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/9789588948195-624x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2998\" width=\"594\" height=\"975\" srcset=\"https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/9789588948195-624x1024.jpg 624w, https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/9789588948195-600x985.jpg 600w, https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/9789588948195-183x300.jpg 183w, https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/9789588948195.jpg 650w\" sizes=\"auto, (max-width: 594px) 100vw, 594px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">ISSN: 2665-3974 (en l\u00ednea)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">Lua revista 6, julio-diciembre 2021<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">Leslie Jim\u00e9nez Serge &#8211; <a href=\"mailto:lpatriciajimenez@mail.uniatlantico.edu.co\">lpatriciajimenez@mail.uniatlantico.edu.co<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-vivid-red-color has-text-color wp-block-paragraph\">Silva Romero Ricardo (2020). <em>Historia oficial del amor. <\/em>Bogot\u00e1: Alfaguara<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">\u201c<em>Yo siempre he querido irme de este pa\u00eds\u201d (55)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Silva Romero, nunca Silva, nunca Romero, siempre ambos. El poder del encuentro entre Marcela Romero y Eduardo Silva es la gran fuerza de esta novela de casi 540 p\u00e1ginas que ya va por su doceava edici\u00f3n, publicada por Alfaguara en el 2016.&nbsp; La novela permite entreverar la historia de un pa\u00eds como Colombia a trav\u00e9s de la vida familiar de los esposos Silva Romero y el lastre hist\u00f3rico que llevan a sus espaldas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Historia oficial del amor <\/em>es un relato que vuelve la vista atr\u00e1s, una suerte de novela autobiogr\u00e1fica, que lleva al lector a trav\u00e9s de un viaje al pasado desde 2015 hasta 1932, d\u00eda en que los Buj Iba\u00f1ez desembarcan desde la lejana Fuentes de Nava en Espa\u00f1a al n\u00famero 33 de la Calle de las damas en Cartagena y empiezan a construir una vida que est\u00e1 entre la salitrosa Cartagena y la fr\u00eda Bogot\u00e1 en Colombia. El relato destaca un d\u00eda de cada a\u00f1o, donde sucede algo significativo en la vida familiar o nacional; un hecho importante que toque las puertas de los Silva Romero en el lapso 2015 \u2013 1932.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Marcela Romero de Silva es una abogada de profesi\u00f3n, con amplia experiencia en el arte de sortear por igual dif\u00edciles presidentes y encrucijadas; Eduardo Silva es un premiado y comprometido profesor de f\u00edsica que ha dedicado su vida a la universidad en la que por a\u00f1os ha ense\u00f1ado. Ambos, luchan con \u00e1nimo de gladiadores por armar una vida tranquila y modesta en contra de los atentados, bombas, apagones, sobornos y dem\u00e1s situaciones que parecer\u00edan incre\u00edbles en cualquier otra latitud, pero que para los colombianos se convierten en el pan de cada d\u00eda. Porque como ya se dijo por ah\u00ed, \u201c<em>ser colombiano es un acto de fe<\/em>\u201d<em>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Marcela y Eduardo fueron vecinos durante a\u00f1os para luego cruzar sus destinos y concebir a Ricardo y Eduardo, abogado y escritor respectivamente, siendo el primero quien une los hilos de su familia y halla las claves que le permiten entender su pasado familiar y sus repercusiones en su presente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La historia de los Silva Romero, como la de cualquier familia colombiana, est\u00e1 atravesada por monstruos gigantescos que acechan todos los domicilios en esta tierra de nadie: la precaria calidad de vida, la incapacidad de levantar la voz ante la injusticia por el miedo de ser callado y la violencia end\u00e9mica que crece en las ramas de cada hogar y casi que se implanta en las salas familiares como cualquier otra maceta m\u00e1s:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ay, Dios, que no vuelva esa \u00e9poca. Que no pase, se dice ella, como pasaba en el gobierno de Barco. Que no vuelvan los d\u00edas en que uno no sab\u00eda si irse o si quedarse cuando le dec\u00edan que la camioneta all\u00e1 abajo era en realidad una bomba y que los se\u00f1ores de uniforme se iban a encargar de desactivarla (\u2026) no hab\u00eda que elegir ni reelegir a ese Uribe que tanto se pon\u00eda la mano en el coraz\u00f3n, nos advirti\u00f3 que ese hombre iba a volverse un d\u00e9spota tarde o temprano, y repiti\u00f3 \u201ces que los ratones olemos a los gatos\u201d hasta que dej\u00f3 de ser chistoso (84).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El relato dispone las reglas del juego, convierte al lector en un investigador que se ve obligado a ir descifrando las claves de la historia a medida que va leyendo, casi al ritmo que el autor fue uniendo las piezas del gran rompecabezas que es la historia de su familia. As\u00ed, como las mu\u00f1ecas rusas, se van develando los secretos de los Romero y los Silva que hicieron de Marcela y Eduardo lo que son en el presente. Es importante pensar en la esencia del relato como un llamado a combatir la vileza que pulula en las grandes oficinas tanto del Palacio de Nari\u00f1o, como en cualquiera de las calles de nuestras ciudades y pueblos y que habitan impunemente las acciones de los poderosos, que han regido con mano corrupta las historias&nbsp; nacionales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La novela es un texto imprescindible en nuestro pa\u00eds en momentos convulsos como estos, porque los gritos que escuchamos en las calles, el asesinato sistem\u00e1tico de manifestantes y el af\u00e1n por callar al diferente, el que exige y que clama por mejores oportunidades no surgi\u00f3 ayer, es el resultado de una larga tradici\u00f3n de desconocimiento intencional de las necesidades de un pueblo que ha sido afectado financiera, social, cultural y por supuesto mentalmente por un estado vigilante y castrador, Estado incapaz de construir escenarios dial\u00f3gicos de crecimiento para un pa\u00eds que a sangre, lo pide. En <em>Historia Oficial del amor, <\/em>Silva, como buen conocedor del cinemat\u00f3grafo, toma la c\u00e1mara y va desenfocando el presente para abrir el panorama y mostrar el cuadro completo: el pasado detonante de los grandes conflictos del presente en el pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y es que la violencia end\u00e9mica y el af\u00e1n por la deshonestidad son un resultado; \u201ces que quiz\u00e1 no hemos tocado fondo porque no hay fondo, no existe fondo y ser humano es ser violento, piensa mi mam\u00e1, y esta violencia colombiana es un oficio, y ya qu\u00e9\u201d (153). La violencia sistem\u00e1tica que encontramos en nuestras calles, oficinas, edificios, salas de estar parece inoculada desde el nacimiento junto a otras actitudes: deshonestidad, corrupci\u00f3n, y falta de compasi\u00f3n entre otras. Lunares que contrastan con la lucha constante del colombiano por la integridad, por mantenerse a salvo en medio de la marejada de maldad e indolencia que ha marcado su vida; para Marcela, que con torres de constituciones colombianas y extranjeras participa esperanzadamente de la elaboraci\u00f3n de la nueva constituyente y para Eduardo que desde las aulas, las conferencias, los libros construyen patria cada d\u00eda y nos muestran que es posible, que desde la ley y el voto las realidades pueden ser transformadas y que a\u00fan en medio de los escombros de una guerra, una vida tranquila y honesta es posible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 2006, a sus 32, Ricardo Silva Romero fue nombrado uno de los 39 autores menores de 39 m\u00e1s importantes de Latinoam\u00e9rica por el Hay Festival haciendo parte de la n\u00f3mina de Bogot\u00e139, una iniciativa para situar la ciudad como Capital mundial del libro. Silva ha publicado una decena de novelas entre las que destacamos <em>R\u00edo muerto<\/em> (2020)y <em>El libro de la envidia <\/em>(20414)<em>. <\/em>De igual forma, ha incursionado en la escritura de poemas, cuentos, novelas y ensayos que han sido publicados y le\u00eddos ampliamente dentro y fuera de Colombia. La pasi\u00f3n por el cine lo llev\u00f3 a estudiar un M\u00e1ster en la Universidad Aut\u00f3noma de Barcelona, escribir guiones cinematogr\u00e1ficos y ser durante mucho tiempo cr\u00edtico de cine en la <em>Revista Semana<\/em> y columnista frecuente en <em>SoHo<\/em>. M\u00e1s que un escritor, Silva Romero es un apasionado por las palabras, cultivadas a fuerza de trabajo, a diario, que realmente vale la pena leer para conocer las esquinas que narran la literatura colombiana en nuestro tiempo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ISSN: 2665-3974 (en l\u00ednea) Lua revista 6, julio-diciembre 2021 Leslie Jim\u00e9nez Serge &#8211; lpatriciajimenez@mail.uniatlantico.edu.co Silva Romero Ricardo (2020). Historia oficial del amor. Bogot\u00e1: Alfaguara \u201cYo siempre he querido irme de este pa\u00eds\u201d (55) Silva Romero, nunca Silva, nunca Romero, siempre ambos. 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