{"id":2844,"date":"2021-09-11T04:50:23","date_gmt":"2021-09-11T04:50:23","guid":{"rendered":"https:\/\/luarevista.com\/?p=2844"},"modified":"2021-09-11T06:15:12","modified_gmt":"2021-09-11T06:15:12","slug":"segunda-parte-entrevista-con-weildler-guerra-curvelo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/luarevista.com\/web\/2021\/09\/segunda-parte-entrevista-con-weildler-guerra-curvelo\/","title":{"rendered":"Segunda parte entrevista con Weildler Guerra Curvelo"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/luarevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Los-dolores-de-una-raza-682x1024.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2615\" width=\"640\" height=\"961\" srcset=\"https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Los-dolores-de-una-raza-682x1024.png 682w, https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Los-dolores-de-una-raza-600x901.png 600w, https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Los-dolores-de-una-raza-200x300.png 200w, https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Los-dolores-de-una-raza.png 720w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">ISSN: 2665-3974 (en l\u00ednea)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">Lua revista 6, julio-diciembre 2021<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><strong>Ana Melisa Zabaleta &#8211;<a href=\"mailto:melisazabaleta24@gamil.com\">melisazabaleta24@gamil.com<\/a> y William Leal Pushaina &#8211; <a href=\"mailto:william45mauricio@gamil.com\">william45mauricio@gamil.com<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-vivid-red-color has-text-color wp-block-paragraph\">Recorrido editorial de <em>Los dolores de una raza <\/em>y algunos acercamientos cr\u00edticos alrededor de la novela<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el primer fragmento de la entrevista publicado en el 5to n\u00famero de <a href=\"https:\/\/luarevista.com\/2021\/03\/entrevista-con-weildler-guerra-curvelo-quien-era-antonio-joaquin-lopez-epieyuu\/\">Lua Revista-e Cultural<\/a>, se habl\u00f3 sobre Antonio Joaqu\u00edn L\u00f3pez Epieyuu, su cercan\u00eda filial con Weildler Guerra Curvelo y algunos datos sobre la biograf\u00eda del autor y an\u00e9cdotas de su vida. Esta segunda parte corresponde al final de la entrevista, donde se tiene un di\u00e1logo m\u00e1s cercano a lo que representa la novela <em>Los dolores de una raza <\/em>para el acervo literario wayuu y se revisan algunas de las propuestas cr\u00edticas alrededor de la misma.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las obras reconocidas de Antonio Joaqu\u00edn L\u00f3pez son 3: <em>Memorial de agravios, Calvario guajiro y Los dolores de una raza<\/em>. En cada una de ellas el escritor denunci\u00f3 tempranamente muchos de los atropellos hac\u00eda la poblaci\u00f3n wayuu. En el caso particular de <em>Los dolores de una raza, <\/em>Guerra menciona:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>W.G:<\/strong> Los dolores de una raza<em> empieza en Irotsima. Esto es una zona de Urib\u00eda que estaba entre Bah\u00eda Portete y Bah\u00eda honda, hac\u00eda el interior de la pen\u00ednsula de La Guajira. En este lugar es donde empiezan las guerras y conflictos que reflejan tanto las guerras entre wayuu, como los enfrentamientos con el<\/em> arijuna<em> <\/em>(persona no wayuu). En este escenario se desenvuelve la trama a<em> trav\u00e9s de la cual Antonio Joaqu\u00edn L\u00f3pez realiza una especie de etnograf\u00eda wayuu.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La historia contada en <em>Los dolores <\/em>trae como esencia el testimonio y la cr\u00f3nica. La novela est\u00e1 inspirada en los sucesos hist\u00f3ricos que se dieron en la pen\u00ednsula entre los a\u00f1os 1920 a 1935. Sin embargo, la obra es publicada a finales de la d\u00e9cada de los 50. \u00bfCu\u00e1l ha sido la transcendencia de la novela en t\u00e9rminos de ediciones?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>W.G: <\/strong>Los dolores de una raza<em> tiene varias ediciones. El festival de la cultura wayuu, cuando yo hac\u00eda parte de la junta directiva, edit\u00f3<\/em> <em>la novela, hice parte de ese proceso realizado durante los a\u00f1os 90. Del a\u00f1o 2000, hay otra edici\u00f3n que se hizo con el apoyo de Ecopetrol. Otra edici\u00f3n m\u00e1s se public\u00f3 en la colecci\u00f3n<\/em> <em>Nu Chon Kai en el 2015, esta fue dirigida por Ed\u00e9n Vizcaino. Hay varias ediciones de los dolores de una raza<\/em><em>.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La colecci\u00f3n <em>Nu Chon Kai <\/em>se compone de 5 tomos en los que presenta textos literarios de diferentes escritores wayuu. El primer tomo est\u00e1 dedicado a Antonio Joaqu\u00edn L\u00f3pez y contiene un fragmento del <em>Memorial de agravios<\/em> y la novela <em>Los dolores de una raza. <\/em>Luego de leer la novela, \u00bfqu\u00e9 ser\u00eda lo que usted resalte de esta obra? \u00bfcu\u00e1l es el factor diferencial respecto a otras narrativas wayuu?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>W.G: <\/strong><em>En esta novela es evidente la denuncia. Denuncia el recorte de la autonom\u00eda wayuu ante un estado que, por un lado, asume con vigor todos sus elementos de coerci\u00f3n para limitar la autonom\u00eda wayuu, y por otro, no asume con responsabilidad sus deberes con el bienestar de esta colectividad humana. El estado solo muestra presencia cuando establece una coerci\u00f3n que limita al wayuu, pero a la vez se retira al momento de poner en pr\u00e1ctica sus deberes para garantizar los derechos de la poblaci\u00f3n ind\u00edgena. Esto es lo que expone<\/em> Los dolores de una raza<em>.<\/em>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se refiere tambi\u00e9n a toda la incidencia del arijuna y del sujeto occidentalizado al intervenir en las din\u00e1micas del wayuu pretendiendo \u201cdisciplinar\u201d eso que reconocen como <em>otro. <\/em>La falta de comprensi\u00f3n hac\u00eda la cosmolog\u00eda y ontolog\u00eda que rige la vida de esta comunidad ind\u00edgena.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cuanto a las propuestas cr\u00edticas que rodean la novela de L\u00f3pez Epieyuu, se tienen aportes de gran importancia para la construcci\u00f3n de una teor\u00eda sobre literatura wayuu. Con relaci\u00f3n a esto Guerra menciona:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>W.G: <\/strong><em>Se tienen algunos acercamientos te\u00f3ricos muy interesantes a la novela, un gran referente es Duchesne Winter con su libro<\/em> Caribe, caribana: cosmograf\u00edas literarias. <em>Tambi\u00e9n Gabriel Ferrer y Yolanda Rodr\u00edguez plantan una propuesta te\u00f3rico-conceptual detr\u00e1s del acervo literario wayuu. Miguel Rocha, por ejemplo, ha realizado diversas publicaciones sobre literatura ind\u00edgena, y en ella, lo wayuu tiene un lugar de relevancia. Otros acad\u00e9micos interesados por el tema como Laura Lema Silva y Ana Mar\u00eda Ferreira presentan tambi\u00e9n argumentos interesantes sobre la obra de Antonio Joaqu\u00edn y la forma de abordar su narrativa.<\/em>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cada uno de los te\u00f3ricos mencionados ayudan a construir una ruta te\u00f3rico-conceptual que permite leer la literatura ind\u00edgena alejada de estructuras convencionales. Leer <em>Los dolores de una raza <\/em>implica reconocer las din\u00e1micas de un pueblo que ha resistido los se\u00f1alamientos de quienes los identifican como <em>salvajes, <\/em>as\u00ed lo explica Guerra:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>W.G:&nbsp; <\/strong><em>Colombia ha venido construyendo la imagen del otro salvaje, no con los m\u00e1s de 70 pueblos ind\u00edgenas y las comunidades afrodescendientes. No, Colombia est\u00e1 construyendo la imagen de un otro salvaje, casi exclusivamente, con los wayuu. Los wayuu contrabandistas, narcos, desnutridos y ahora \u00faltimo los wayuu ped\u00f3filos. Se tienen una noci\u00f3n del ind\u00edgena como un sujeto carente de modernidad, que hay que traerlo <\/em>(a lo occidental)<em> por la fuerza. Tienen unas visiones disciplinarias que se basan en los derechos humanos, en la equidad de g\u00e9nero, en una serie de discursos que son muy occidentales y que utilizan para \u201cdisciplinar al otro\u201d. Cuando analizamos a Briscol <\/em>(Antonio Joaqu\u00edn L\u00f3pez) <em>o a Ram\u00f3n Paz Ipuana lo hacemos para ilustrar formas narrativas, agentes inmateriales, ciertas figuras del conjunto m\u00edtico, practicas rituales, situaciones funerarias, situaciones que pasan a formar parte del canon literario wayuu, y que hoy son casi que cr\u00f3nicas de alto valor hist\u00f3rico y etnogr\u00e1fico para entender esta etnia.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Weildler Guerra hizo \u00e9nfasis en lo significativo de <em>Los dolores de una raza <\/em>para comprender la realidad de la comunidad wayuu. Sugiri\u00f3 lecturas de cronistas que visitaron la pen\u00ednsula durante el siglo pasado y documentaron la cotidianidad del indio guajiro, algunos de ellos son: Milc\u00edades Ch\u00e1vez<strong>, <\/strong>Gustaf Bolinder, Henri Candelier, Eliceo Rekli. Con ellos se tendr\u00eda un registro hist\u00f3rico y etnogr\u00e1fico fundamental para la investigaci\u00f3n que motiv\u00f3 la realizaci\u00f3n de esta entrevista. El encuentro finaliz\u00f3 con estas lecturas recomendadas que resultan \u00fatiles para investigaciones sobre literatura wayuu.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ISSN: 2665-3974 (en l\u00ednea) Lua revista 6, julio-diciembre 2021 Ana Melisa Zabaleta &#8211;melisazabaleta24@gamil.com y William Leal Pushaina &#8211; william45mauricio@gamil.com Recorrido editorial de Los dolores de una raza y algunos acercamientos cr\u00edticos alrededor de la novela En el primer fragmento de la entrevista publicado en el 5to n\u00famero de Lua Revista-e Cultural, se habl\u00f3 sobre Antonio [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[67,12],"tags":[60],"class_list":["post-2844","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-numero-6","category-numeros","tag-resenas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2844","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2844"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2844\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2893,"href":"https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2844\/revisions\/2893"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2844"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2844"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2844"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}