{"id":2377,"date":"2021-02-23T00:00:11","date_gmt":"2021-02-23T00:00:11","guid":{"rendered":"https:\/\/luarevista.com\/?p=2377"},"modified":"2021-06-03T18:55:52","modified_gmt":"2021-06-03T18:55:52","slug":"mucho-mas-alla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/luarevista.com\/web\/2021\/02\/mucho-mas-alla\/","title":{"rendered":"Mucho m\u00e1s all\u00e1"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image is-style-rounded is-style-rounded--1\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"853\" src=\"https:\/\/luarevista.com\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/17-1024x853.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2378\" srcset=\"https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/17-1024x853.jpg 1024w, https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/17-600x500.jpg 600w, https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/17-300x250.jpg 300w, https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/17-768x639.jpg 768w, https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/17-1536x1279.jpg 1536w, https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/17-2048x1705.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>\u00a9Jenilee Montes<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">ISSN: 2665-3974 (en l\u00ednea)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">Lua revista 5, enero-junio 2021<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">Wendy Fonseca &#8211; <a href=\"mailto:fonsecarivaldowendyyuranis@gmail.com\"><strong>fonsecarivaldowendyyuranis@gmail.com<\/strong><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Intentaba encontrarla, quer\u00eda ver una diminuta parte de ella, as\u00ed tan solo por unos&nbsp; ef\u00edmeros instantes. Pero escapaba de m\u00ed con una prisa absoluta y, aunque permanec\u00eda inm\u00f3vil, y apenas visible, se ocultaba tras las ramas secas de un opaco y sombr\u00edo arce. Intentaba moverme un poco, de un lado hacia otro, pero segu\u00eda sin conseguir resultados.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-\u00a1Un banquillo! -pens\u00e9. -As\u00ed podr\u00e9 verla. Sin embargo, un poco m\u00e1s de altura no funcion\u00f3. Quiz\u00e1s deba conseguir algo afilado para deshacerme por fin de ese est\u00fapido impedimento. -\u00a1Claro, esa es la soluci\u00f3n! -me grite a m\u00ed mismo. -Esa, esa ser\u00e1 la soluci\u00f3n -repet\u00eda en mi mente sin cesar. Pero \u00bfc\u00f3mo cortar\u00eda una gigantesca rama desde un balc\u00f3n? Quiz\u00e1 logre cortarla si me apoyo en el barandal y me sujeto fuerte con una cuerda. Aquel plan parec\u00eda f\u00e1cil en mi mente. Pero, fracas\u00e9, y una abrupta ca\u00edda lastim\u00f3 un poco mi rodilla izquierda, con un golpe que se tornaba lila y que adorn\u00f3 como un toque final\u00a0 mi nuevo y vano intento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me rehusaba a abandonar la incontrolable necesidad de verla. As\u00ed que, como intento final y con un imaginado resultado tranquilizante para m\u00ed, decid\u00ed bajar los destrozados y casi inacabables escalones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-\u00a1\u00bfEn serio piensas bajar esos infernales escalones?! -grit\u00f3 una anciana desde el otro lado del edificio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-No tengo opci\u00f3n -respond\u00ed. Es una desgracia que el ascensor no funcione. Est\u00fapida administraci\u00f3n -agregu\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-Hijito, baja con mucho cuidado, que no te vayan a sorprender tratando de salir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La maternal advertencia de la anciana me hizo recordar que si bajaba, las consecuencias iban a ser nefastas, sin embargo, hice caso omiso a lo que se me avecinaba si romp\u00eda las reglas. Me encontraba dando brincos a pasos largos descendiendo las que parec\u00edan ser las escaleras que me llevaban al mism\u00edsimo infierno. La idea de un tortuoso castigo no me detuvo, pues contra todo yo quer\u00eda conocerla y no pod\u00eda tolerar el tener que asomarme a medias sombras en el balc\u00f3n para tratar de divisar su perfecta silueta desnuda a trav\u00e9s del color de la noche.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya hab\u00edan transcurrido veinticinco minutos y mis pasos se alentaban por el cansancio. Mi respiraci\u00f3n desprend\u00eda un aliento ahogado y mis pulmones batallaban por aspirar bocanadas de aire como intento de seguir con su labor, de mantenerme vivo, si es que realmente lo estaba. Poder verla era mi motivaci\u00f3n, la necesidad irrevocable que ten\u00eda de comprobar que estaba vivo, pues verme con aquellos desgastados jeans y con esas p\u00e1lidas camisas que no reflejaban ning\u00fan tipo de color, encerrado en cuatro paredes igual de inertes e inexpresivas, me hac\u00eda pensar que nada de esto ten\u00eda sentido y que solo ella podr\u00eda salvarme.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo a m\u00ed alrededor parec\u00eda ser tan blanquecino, incluso mi propia piel reflejaba el descolorido vac\u00edo de la nada. Ella por el contrario parec\u00eda desprender una luz que me cegaba por breves instantes invadiendo mis pupilas y haci\u00e9ndome entrecerrar los ojos en un acto repetitivo, de intentar verla siempre y esforzarme por encontrar un espacio perfecto en donde su imagen se me presentara totalmente clara. A pesar de la lejan\u00eda, sol\u00eda pensar en aquellos primeros meses en los que cre\u00ed que observarla durante toda la noche, iba a darme pista alguna de su nombre y que mis ojos hace algunos meses, no hab\u00edan visto cosa alguna como ella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un tropiezo extenuante me sac\u00f3 de mis pensamientos. El final del ascenso se divisaba y mi objetivo parec\u00eda estar tan cerca, casi acariciaba una muy esperada victoria. El gran port\u00f3n de madera con sus dos imponentes hojas se me atravesaba en el camino, mis pasos me acercaron al final de las escaleras, estir\u00e9 un poco las manos para abrir las puertas y por un breve instante cerr\u00e9 mis ojos ante lo que parec\u00eda mi encuentro final con ella, el sonido de la madera golpeando las paredes me estremeci\u00f3 tanto la piel que eman\u00f3 de m\u00ed un muy profundo respiro. -\u00a1La vi! -me dije. Pero la figura de dos hombres con miradas amenazadoras y sus manos cerrando unas grandes rejas negras que acompa\u00f1aban la puerta, me frenaron.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El miedo entremezclado con la gallard\u00eda me incitaba irracionalmente a tirar con todas mis fuerzas para tratar de salir, mientras empujaba los gigantescos guardias, pero otra gran parte de m\u00ed se sobresalt\u00f3 por el temor y solo le ordenaba a mis pies que ascendieran de vuelta sin permitirme mirar hacia atr\u00e1s. Mi coraz\u00f3n lat\u00eda con rapidez y las gotas de sudor resbalaban constantemente por mi rostro, incluso, pod\u00eda sentir c\u00f3mo ca\u00edan en mis brazos con cada zancada, escaleras arriba. Sin darme cuenta, mi cuerpo hab\u00eda tomado el control y mi mente me  aconsejaba que guardara prudencia y mantuviese la paciencia mientras hallaba una ocasi\u00f3n perfecta para verla. Nuevamente me encontraba encerrado en mi habitaci\u00f3n, el vac\u00edo del lugar causaba en m\u00ed tanto sinsentido que lo \u00fanico que pod\u00eda hacer era tomar un poco de agua del dispensador y deslizarme hacia lo \u00fanico que me acompa\u00f1aba en ese lugar, una inc\u00f3moda e ins\u00edpida cama.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La noche desaparec\u00eda y con ella se escapaba la oportunidad de poder verla, pues a los rayos del sol, ella no se dejaba ver y las primeras filtraciones de la clara luz me recordaban\u00a0 esa desagradable soledad que me invadir\u00eda otra vez. Ante mi reflejo en el cristal de la puerta, con la mirada perdida,\u00a0 mis ojos sin encontrar paz y mi mente alentada a perder las esperanzas. Las paredes acolchadas que pretend\u00edan cuidarme de mis propios golpes y mis inhumanos castigos me imped\u00edan acabar con el tormento de no tenerla cerca. Los d\u00edas parec\u00edan infinitos y las noches solo me serv\u00edan para intentar buscarla, pero en alguna de tantas oscuridades, ella simplemente no aparec\u00eda y no pod\u00eda entender por qu\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El sue\u00f1o me alcanzaba y mi ser se disipaba en la nada, estaba a punto de perderme en el mar de los sue\u00f1os donde por ratos, pierdo la existencia misma, la vida misma; de improviso el sonido de la puerta el\u00e9ctrica abri\u00e9ndose me trajo de vuelta y dos hombres acompa\u00f1ando a una mujer de bata me llamaron:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-\u00bfV\u00edctor? \u00a1V\u00edctor! \u00bfEst\u00e1s despierto? -pregunt\u00f3 la doctora Lanx.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-Debe estar so\u00f1ando con poder ver a su amada, como de costumbre, se desprende de su camisa y puede bajar a buscarla -se dijeron uno al otro los acompa\u00f1antes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-Parece ser que ya la conocen, \u00bfpor qu\u00e9 no me permiten verla? -respond\u00ed mientras a\u00fan segu\u00eda acostado d\u00e1ndoles la espalda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-Nadie te niega eso -respondi\u00f3 Ramiro, el m\u00e1s amable de los dos hombres- podr\u00e1s verla cuando ella te lo permita.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-As\u00ed ser\u00e1 V\u00edctor, no te preocupes -concili\u00f3 la doctora. Olv\u00eddate de eso por ahora y mira lo que te hemos tra\u00eddo. Arreglamos el banquillo que usabas para mirar por la ventana y te trajimos una cortina para que puedas separar el ba\u00f1o de tu cama.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Treinta y cuatro velas adheridas a un pastel de cumplea\u00f1os iluminaban una peque\u00f1a parte de la habitaci\u00f3n, las tres personas me llamaban tratando de hacerme levantar del banquillo, pero mi ser no ced\u00eda a tal petici\u00f3n y solo pod\u00eda contar una a una esas peque\u00f1as lucecitas que eran tan ajenas a la palidez de mi recinto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-\u00bfPedir\u00e1s alg\u00fan deseo, V\u00edctor? Vamos, este d\u00eda es especial y te complaceremos en lo que pidas, pero debes recordar los l\u00edmites. Te hemos visto asomar por la peque\u00f1a ventanita que da al exterior, \u00bfquieres ver algo, ver a alguien? No has salido de esta habitaci\u00f3n en casi treinta y cinco a\u00f1os. Adelante \u00a1pide tu deseo!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desenvolv\u00ed un poco el nudo que ten\u00eda en los pies y les orden\u00e9 el continuo movimiento de atr\u00e1s y adelante que representaba mi ritual para indicar mi serenidad frente a la psiquiatra. Con la mirada perdida fuera de mis visitantes, buscaba un \u00e1ngulo que me permitiera divisarla y por un momento pens\u00e9 conseguirlo. Una fugaz alegr\u00eda invadi\u00f3 mi coraz\u00f3n, pens\u00e9 acariciar con mi rostro uno de sus desprendidos rayitos de luz, pero nuevamente el fracaso se burl\u00f3 de m\u00ed y me recordaba el llegar de las noches oscuras en las que la pensaba cada d\u00eda para alimentar mi alma y en todas aquellas&nbsp; horas de silencio dentro de&nbsp; mi habitaci\u00f3n en las que no pod\u00eda conciliar el sue\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Verme tan inc\u00f3modo alzando la mirada, caus\u00f3 algo de empat\u00eda en los guardias, pues Ramiro me estaba quitado la camisa de fuerza y mirando a trav\u00e9s del cristal en la ventanita de arriba, me dijo:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-Una luna\u2026 una luna llena.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-\u00bfUna luna? \u2013repet\u00ed. La sorpresa me hab\u00eda sobrecogido por completo y Ramiro me conduc\u00eda fuera del lugar y tomando mi brazo me guiaba hacia una gigantesca ventana que quedaba a unos cuantos metros de all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-M\u00edrala -me dijo. Tras \u00e9l, la doctora a\u00f1adi\u00f3 una velita m\u00e1s al cremoso pastel.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Brillaba tanto, que mis ojos casi perdieron su \u00f3rbita y era tan grande que ni en mis m\u00e1s profundos sue\u00f1os logre imaginarla as\u00ed y aunque permanec\u00eda muy lejos del alcance de mis caricias, pod\u00eda sentir la suavidad de su textura en mis poros, el olor suave que emanaba de ella y la brisita c\u00e1lida que la acompa\u00f1aba como guardi\u00e1n de su belleza, no pod\u00eda dejar de pensar que todo estos a\u00f1os me hab\u00eda negado la vista de algo tan sublime, me hab\u00eda excluido de descubrir mi propio sentido y ahora tan solo se revelaba ante mis ojos clara y por fin descubr\u00ed lo que tanto me costaba hallar, el porqu\u00e9 de mi vida, que no era otro m\u00e1s que verla. Admirarla a ella, \u201cLuna\u201d, \u201cse llama Luna\u201d me dije.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-As\u00ed es -respondi\u00f3 la doctora. Es ella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-Feliz cumplea\u00f1os V\u00edctor -dijeron al un\u00edsono. Instantes despu\u00e9s sopl\u00e9 las velas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ISSN: 2665-3974 (en l\u00ednea) Lua revista 5, enero-junio 2021 Wendy Fonseca &#8211; fonsecarivaldowendyyuranis@gmail.com Intentaba encontrarla, quer\u00eda ver una diminuta parte de ella, as\u00ed tan solo por unos&nbsp; ef\u00edmeros instantes. 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