{"id":2177,"date":"2020-06-13T23:13:25","date_gmt":"2020-06-13T23:13:25","guid":{"rendered":"https:\/\/luarevista.com\/?p=2177"},"modified":"2020-06-13T23:32:14","modified_gmt":"2020-06-13T23:32:14","slug":"la-ansiedad-del-nuevo-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/luarevista.com\/web\/2020\/06\/la-ansiedad-del-nuevo-mundo\/","title":{"rendered":"La ansiedad del nuevo mundo"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/luarevista.com\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/kkjj-868x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2179\" width=\"548\" height=\"646\" srcset=\"https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/kkjj-868x1024.jpg 868w, https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/kkjj-600x708.jpg 600w, https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/kkjj-254x300.jpg 254w, https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/kkjj-768x906.jpg 768w, https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/kkjj.jpg 1080w\" sizes=\"auto, (max-width: 548px) 100vw, 548px\" \/><figcaption>\u00a9Besnik Grainca, m\u00e1s de \u00e9l en: <a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/besnikgrainca\/\">https:\/\/www.instagram.com\/besnikgrainca\/<\/a><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">ISSN: 2665-3974 (en l\u00ednea)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">Luarevista 3 y 4 , julio- diciembre &nbsp;2019\/enero- junio 2020<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><strong>Por Ximena Ar\u00e9valo Ni\u00f1o &#8211; <a href=\"mailto:Ximearevalo21@gmail.com%20\">Ximearevalo21@gmail.com<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El mundo, nuestro mundo ya no es el mismo. Est\u00e1 sumergido en una pandemia que nos ha robado la libertad, no se puede salir a los trabajos, ni tampoco al colegio o a la universidad. Los saludos, los abrazos y los besos se han convertido en un arma letal, los peque\u00f1os placeres; ir a la playa, salir a comer un helado mientras se observa como juegan los ni\u00f1os en el parque, son un espect\u00e1culo &nbsp;casi extinto. Cada vez las personas toman m\u00e1s distancia entre s\u00ed y salir fuera de las cuatro paredes que cobijan al &nbsp;hombre es sin\u00f3nimo de peligro, de miedo. La mayor\u00eda de pa\u00edses est\u00e1n en cuarentena, tratando de evitar la expansi\u00f3n de un virus que aprovecha las debilidades del cuerpo humano para enviar su esp\u00edritu al m\u00e1s all\u00e1, pero a pesar de las medidas, &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;se fortalece de manera exponencial y ha producido la muerte de miles de personas en el mundo.&nbsp; Se ensa\u00f1a con la gente de mayor edad, pues su cuerpo es m\u00e1s d\u00e9bil y est\u00e1 lleno de enfermedades, las cuales son el caldo de cultivo perfecto para que el temido pat\u00f3geno haga de las suyas. Pero lo anterior no quiere decir que no sea el victimario de j\u00f3venes y ni\u00f1os, para ellos tambi\u00e9n hay. En ellos tambi\u00e9n fijan su atenci\u00f3n, con menor frecuencia, pero los tiene en cuenta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El gobierno ha decidido que las personas se encierren en sus casas para evitar el contacto con individuos infectados, pues con solo un estornudo se reparten millones de part\u00edculas infectadas que pueden viajar m\u00e1s de un metro de distancia.&nbsp; Sin embargo, el mayor aliado de la nueva peste que aqueja a la humanidad es la debilidad econ\u00f3mica de los pa\u00edses y el hambre&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;presente en un gran porcentaje de personas en el mundo. Poblaci\u00f3n que ha trabajado desde siempre por un sueldo paup\u00e9rrimo para poder sobrevivir y que hoy al no poder desempe\u00f1arlo por miedo al contagio, queda totalmente desprotegida, pues, mientras escapan del virus el hambre los consume.&nbsp; Los inmigrantes, quienes en busca de una mejor vida han visto lo peores males en tierra extra\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En las calles a\u00fan -se ven algunos rostros, de&nbsp; personas valientes que a pesar del miedo que pueda haber en su interior, exponen su vida por salvar la de alguien m\u00e1s, dejando la protecci\u00f3n de sus casas y la compa\u00f1\u00eda de sus seres m\u00e1s queridos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;Otros son los rostros de gente que transporta el alimento -necesario- para que los que est\u00e1n en el encierro puedan sustentarse, los que se rebuscan el alimento vendiendo dulces o alguna otra cosa, pues prefieren morir a expensas de un contagio y no en las garras del hambre. Tambi\u00e9n est\u00e1 el rostro de los que pensando que todo es un juego deciden burlar las medidas y exponerse a lo que sea, a cambio del esparcimiento de su cuerpo y de sus mentes. Y por \u00faltimo est\u00e1 el m\u00edo y el de las personas que al igual que yo, esperan resguardados en su casa mirando al mundo y lo que pasa en \u00e9l, desde una pantalla, analizando todo desde la distancia y con varias chispas de ansiedad y de incertidumbre, pues en el fondo sabemos que nada volver\u00e1 a ser igual. Sin embargo, guardamos la esperanza que, as\u00ed como se han vencido tantos malos en la tierra, se pueda vencer este terrible y temido virus y que solo sea parte de un triste recuerdo.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ISSN: 2665-3974 (en l\u00ednea) Luarevista 3 y 4 , julio- diciembre &nbsp;2019\/enero- junio 2020 Por Ximena Ar\u00e9valo Ni\u00f1o &#8211; Ximearevalo21@gmail.com El mundo, nuestro mundo ya no es el mismo. 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