{"id":2171,"date":"2020-06-13T22:56:59","date_gmt":"2020-06-13T22:56:59","guid":{"rendered":"https:\/\/luarevista.com\/?p=2171"},"modified":"2020-06-13T23:23:36","modified_gmt":"2020-06-13T23:23:36","slug":"el-coronavirus-entre-el-control-y-la-incertidumbre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/luarevista.com\/web\/2020\/06\/el-coronavirus-entre-el-control-y-la-incertidumbre\/","title":{"rendered":"El coronavirus: entre el control y la incertidumbre"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/luarevista.com\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/covid-901x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2172\" width=\"546\" height=\"620\" srcset=\"https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/covid-901x1024.jpg 901w, https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/covid-600x682.jpg 600w, https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/covid-264x300.jpg 264w, https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/covid-768x873.jpg 768w, https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/covid.jpg 1080w\" sizes=\"auto, (max-width: 546px) 100vw, 546px\" \/><figcaption>\u00a9Besnik Grainca, m\u00e1s de \u00e9l en: <a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/besnikgrainca\/\">https:\/\/www.instagram.com\/besnikgrainca\/<\/a><\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">ISSN: 2665-3974 (en l\u00ednea)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">Luarevista 3 y 4 , julio- diciembre \u00a02019\/enero- junio 2020<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><strong>Por\u00a0 Santiago Galvis &#8211; <a href=\"mailto:santiagogalvisv@gmail.com\">santiagogalvisv@gmail.com<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un medio de comunicaci\u00f3n en Estados Unidos llama la atenci\u00f3n sobre el aumento desmedido de casos de coronavirus en Nueva York: culpa al presidente Donald Trump y a su estilo tosco e insensible que no comulga con los valores solidarios que se esperar\u00edan del presidente norteamericano en tiempos de pandemia. En Brasil, un influyente peri\u00f3dico de circulaci\u00f3n nacional fija las mayores responsabilidades en las actitudes mesi\u00e1nicas y el fanatismo de Jair Bolsonaro; se le endilga falta de planeaci\u00f3n, incapacidad manifiesta, atisbos de insensatez. Por su parte, aqu\u00ed en Colombia, los fervientes seguidores de las redes sociales persiguen peleas interminables para identificar el responsable originario de la llegada y propagaci\u00f3n del SARS-COV-2 en el pa\u00eds; apuntan a que la clave fue la fecha en que se orden\u00f3 el cierre del Aeropuerto el Dorado en Bogot\u00e1, como si los virus s\u00f3lo viajaran en primera clase.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En estos momentos, buscar responsabilidades es una conducta casi natural. Ante los altos grados de incertidumbre, miramos a nuestro alrededor para buscar culpables, alguien que nos ofrezca certezas de que no hemos sido nosotros. Quienes gobiernan son sin duda un blanco excepcional; en tanto son ellos los encargados de orientar las acciones colectivas, movilizar los recursos disponibles y establecer las prioridades de acci\u00f3n de las distintas instituciones capaces de atender una pandemia, su responsabilidad es manifiesta. Desde luego que tenemos que exigir de ellos actitudes sensatas que contribuyan a apaciguar los efectos de la COVID-19: necesitamos mejores sistemas de salud, que quienes nos atienden cuenten con las condiciones e insumos \u00f3ptimos, mecanismos de cooperaci\u00f3n y solidaridad que apoyen a quienes m\u00e1s sufren, y estrategias de distanciamiento que ralenticen la propagaci\u00f3n del virus. Tambi\u00e9n tenemos que ser firmes al demandar transparencia: con el manejo de la informaci\u00f3n, con el uso de los recursos, con la implementaci\u00f3n de acciones certeras.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, m\u00e1s all\u00e1 de que tan acertado o incompetente es o pueda llegar a ser un gobierno, tambi\u00e9n debemos tener claro que las epidemias, como la vida misma, no responden a causas singulares susceptibles de ser controladas individualmente. Las acciones del Estado y de la sociedad pueden orientarse en la direcci\u00f3n que ahora estimamos correcta, pero nuestros planes no siempre coinciden con las alternativas que contemplan los virus cuando interact\u00faan con sus hu\u00e9spedes, siempre en contextos distintos, siempre en circunstancias particulares. El virus aislado en un laboratorio no es igual que aquel que se reproduce libremente por una ciudad densamente poblada, y ninguno de los dos se comporta de la misma manera que aquel que muta para evadir la astucia del sistema inmunol\u00f3gico. Ante semejante escenario de posibilidades c\u00f3mo exigir el control absoluto, c\u00f3mo identificar responsabilidades singulares.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No quisiera dejar la sensaci\u00f3n de que debemos resignarnos y esperar a que cualquier cosa suceda. Es necesario que, entre todos, cooperemos para reducir las posibilidades del virus; paulatinamente hemos ido aprendiendo c\u00f3mo hacerlo, siempre con acciones colectivas. Sin embargo, tambi\u00e9n podemos empezar a aceptar nuestras limitaciones, reconociendo que no hay manera de tomar el control de una situaci\u00f3n donde las decisiones est\u00e1n distribuidas. Los seres humanos, los virus, las poblaciones actuamos siempre en contextos particulares. Por lo tanto, controlar sus acciones no depende de la capacidad y el ingenio de un director talentoso, sino de las contingencias que permiten la consumaci\u00f3n de interacciones diversas. Quiz\u00e1s valga la pena pensar, m\u00e1s bien, c\u00f3mo actuar en el marco de esas interacciones. Todos so\u00f1amos con tomar el control de la epidemia para regresar a la cotidianidad que conoc\u00edamos. Tal vez convenga despertar para reconocer en la incertidumbre una caracter\u00edstica constitutiva de la vida que se niega a ser domesticada.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ISSN: 2665-3974 (en l\u00ednea) Luarevista 3 y 4 , julio- diciembre \u00a02019\/enero- junio 2020 Por\u00a0 Santiago Galvis &#8211; santiagogalvisv@gmail.com Un medio de comunicaci\u00f3n en Estados Unidos llama la atenci\u00f3n sobre el aumento desmedido de casos de coronavirus en Nueva York: culpa al presidente Donald Trump y a su estilo tosco e insensible que no comulga [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[61,12],"tags":[63],"class_list":["post-2171","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-numero-3-4","category-numeros","tag-covid"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2171","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2171"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2171\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2184,"href":"https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2171\/revisions\/2184"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2171"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2171"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/luarevista.com\/web\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2171"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}