Categoría: Numero 1

  • Cuestión de orden

    Por: Anderson Cortina anderyecortina@gmail.com Era sábado por la tarde. Luego de un largo rato, al fin había terminado mi labor de limpieza; con aire satisfacción en el pecho, recorría cada lugar del apartamento contemplando el brillo de los pisos, inhalando la fragancia de canela del ambientador y disfrutando el orden que allí abundaba. En medio…

  • Dulce, Dulce

    Por: Andrés Mejía sinsellop@gmail.com No te gustaba el café sin azúcar ni la vida sin música. Llegué a la tienda 24 Sky mientras recordaba tu canción preferida o tu canción menos sonada en el reproductor y concluí que me gustaba más la segunda o que simplemente me gustaba estar en tu contra. Una completa estupidez.…

  • El carnicero

    Por: Adolfo Ceballos Vélez adolfo.ceballos.velez@gmail.com En la trastienda, Olegario destaza un marrano recién traído del matadero. Corta cada sección con delicadeza y separa hábilmente las costillas de la carne fibrosa. Los golpes sordos de su macheta marcan el compás de su vida. Piensa en su mujer y la discusión que tuvieron esa mañana: ella se…

  • Ame – And

    Por: Melissa Arteta Melissa-arteta@hotmail.com SálvameNo me dejes sola,Consuela mi espírituHacía ti acércame. LlévameA campos verdes y violetasY ahí, alza mis faldasMientras te arrojas a destrozarme el pecho. DamePaz en el alma,QuítameLa agonía, agoníaClavada en mi ser. DespójameDe toda vergüenzaY déjameDesnuda junto a tu naturaleza.      

  • Agua con sal

    Por: Ana Melisa Zabaleta Miranda – melisazabaleta24@gmail.com Agua con sal Está bien no tener un horizonte punta en blanco si hay un suelo concreto y sostenible. Está bien abrir los brazos y desesperados buscar aliento, está bien sentirse un cero entre masas de peso. Todo estaría relativamente bien si algún día pudieras encontrar el sentido de…

  • Cuentos, poesía, ensayo

    ©Maria Laura Ise, más de ella en: http://marialauraise.com/

  •  Mujer invisible

    Por: William Leal  –   william45mauricio@gmail.com  Mujer invisible Mujer de corazón viajero y de los miles tejidos. Has llorado por el desespero rugoso de la inclemente hambruna. Caminas errante en búsqueda de cactus y cardones para alimentar a tus rediles; en tus senos no hay nada que amamantar. Solo tristeza y afán   ¡Porque has llorado mujer!…