Escribir sobre física de partículas: la serie de ensayos

©Ana Maria Cabrera más de ella en https://anamariacabrera.weebly.com/  

ISSN: 2665-3974 (en línea)

Luarevista 2, enero-junio 2019

Por Mario Acero – marioacero@mail.uniatlantico.edu.co

Escribir sobre física y ciencias, en general, no es una tarea fácil. No lo es cuando se busca “hacer ciencia”, entendiendo esto como el resultado de un proceso que sigue los pasos del llamado “Método Científico”, porque el proceso en sí suele ser largo, extenuante y, con frecuencia, poco exitoso. Pero después, si este proceso llega a buen fin, comunicar lo encontrado de manera efectiva, comprensible y coherente, implica un esfuerzo adicional. Téngase en cuenta que el texto final debe, no solamente comunicar los resultados, sino establecer con claridad que los métodos utilizados para obtenerlos son correctos, adecuados y que pueden ser reproducidos por cualquiera que tenga familiaridad con el tema discutido.

Eso es lo que normalmente, con algunas variaciones y añadiduras, dependiendo del tema y de la persona, se hace para escribir un “artículo científico”, expresión un poco pretenciosa o antipática, si me lo permiten, porque denota un cierto grado de discriminación. Pero bueno, no es ese el plan ni el tema de este texto. Lo cierto es que un artículo científico se supone escrito para una comunidad específica, la comunidad de pares, quienes están interesados en el tema y que tienen los conocimientos y la preparación para entablar una discusión “de tú a tú” con los autores. De ahí el “grado de discriminación”.

Sin embargo, en mi opinión (como físico, investigador en el área de la física de partículas elementales), escribir sobre ciencia resulta aún más difícil cuando se trata de acercar esta ciencia a la sociedad, a la comunidad no científica (al menos en lo que a títulos profesionales se refiere, pues, como alguien dijo hace mucho tiempo, todos nacemos científicos… hasta que la sociedad nos corrompe, y para todo efecto práctico, esta última parte la asumo como propia). Esto es lo que ahora se conoce como divulgar la ciencia, labor que, alegremente, ha venido experimentando un enorme crecimiento, hasta el punto de entrar en los campos de  la literatura, el periodismo y la comunicación social. En los últimos años han surgido los escritores científicos quienes se esfuerzan por informar a la comunidad general sobre los últimos hallazgos de la ciencia. Sus textos suelen ser, como en el principio de la ciencia, de tipo ensayístico o especies de crónicas en las que se relata la experiencia. Aunque, también, como mecanismo de mayor acercamiento, algunos de ellos hacen uso de otros géneros literarios: cuentos, fábulas, novelas, ficción… Todos, con un mismo y claro objetivo: contar tanto la evolución histórica de las ciencias que se han dado a llamar, básicas,, como los desarrollos más recientes (y su importancia para la sociedad).

Ahora bien, no todos los que hacen divulgación de las ciencias son profesionales en comunicación social o escritores, lo cual no tiene ningún impacto negativo en esta labor. La comunicación social y la divulgación son tareas complementarias y, en su mayor parte (y creo que originalmente así fue), comunicar ciencia en la sociedad está en manos de los mismos que la “hacen”. El problema es que ellos no siempre pueden (o quieren) hacerlo de manera adecuada, al alcance de todos. Es que, insisto, ¡es difícil escribir sobre ciencias! Y, claro, una cosa es comunicar (noticias, por ejemplo) y otra es contar (divulgar) la ciencia. Los métodos de dar a conocer los avances científicos suelen diferir enormemente en el modo como se escriben. Los lectores de esta revista, seguramente, tendrán muy claro lo diferente que puede ser un artículo de creación literaria, de uno ensayístico o novelesco, por ejemplo.

Lo cierto es que existen grandes científicos que han hecho y/o hacen un maravilloso trabajo como divulgadores: son profesionales en áreas específicas de la ciencia que se han dado a la tarea de convertirse en grandes escritores haciendo uso (como se dijo antes) de la literatura para acercarse a la gente, para que la gente lea y se interese en estos temas. Así que, además de científicos, se convirtieron en escritores. Posiblemente uno de los ejemplos más conocidos sea Stephen Hawking (véase http://www.hawking.org.uk) (1942-2018), quien, con su Breve Historia del Tiempo -que es tan solo uno de los hermosos libros que escribió, pero uno de los más vendidos en la historia-, inspiró a toda una generación para convertirse en científicos, en físicos, cosmólogos, astrofísicos, astronautas… Y los hay más, pues la lista de científicos-escritores no es corta. Unos son más exitosos que otros (y entre los primeros cabe mencionar a Lisa Randal, Brian Greene, Sabine Hossenfelder, Michio Kaku, Richard Dawkins, ¡Carl Sagan!), pero todos ellos, junto con quienes decidieron no escribir, sino actuar o hablar (por ejemplo en podcast o como youtubers), han asumido el reto de acercar los más impactantes e importantes resultados de la investigación científica a todos: niños y niñas, jóvenes, adultos, todos, independientemente de su condición laboral, académica, social. Como dije antes, divulgar la ciencia es ahora una empresa creciente y, confío, con brillante futuro.

¡Pero no es fácil escribir este tipo de textos! Es un reto enorme y en el Semillero de Partículas Elementales y Cosmología, PEyCOS, quisimos asumirlo. Por esto decidimos trabajar con el Semillero de Investigación en Literatura y Cultura, SILIC, alrededor del ensayo y publicar nuestros textos en esta separata de luarevista.com. Así dimos inicio a un trabajo intergrupal e interdisciplinario en el que la escritura de ensayos y la producción  de contenido para un medio digital constituyen los procesos en los que la literatura y la física se encuentran. La actividad comenzó en el marco de la Electiva de Profundización “Introducción a la Física de Partículas Elementales”, ofrecida por el programa de Física de la Universidad del Atlántico, durante el período 2019-1, allí comenzamos a trabajar en la escritura de ensayos con los estudiantes. El primer reto que asumimos es explicar qué son las partículas elementales y los miembros del seminario se comprometieron a hacer un ensayo sobre una de esas partículas, de modo que cada texto tuviera el título: “Lo que son las/los…”, los puntos suspensivos serían reemplazados por el nombre de una de las varias partículas que se describen dentro o más allá del llamado Modelo Estándar de Partículas Elementales: electrones, neutrinos, quarks, fotones, gravitones, neutrinos, protones, entre otras.

El reto, el compromiso, es componer un texto de perfil ensayístico para esta separata de la Revista Lua y trabajar en esta composición, corrección y edición del texto de forma conjunta entre los Semilleros PEyCOS y SILIC, para que cada uno de los ensayos publicados, además de llamar la atención y de ser comprensible, despierte en el lector no-científico tanto interés, que este se lance a la búsqueda de más información sobre las partículas. Con esto no sólo queremos cualificar la escritura de los dos grupos de estudiantes que forman parte de los Semilleros, también buscamos inspirar a los lectores de la revista para que la serie de ensayos, que formará parte de esta separata desde esta segunda entrega, llegue a inspirar entre el público de lectores algunos nuevos estudiantes de física, ¿por qué no?

Solo me resta decir: disfruten la lectura. Porque la física es maravillosa, y la física de partículas elementales lo es aún más. 

Les dejo por acá algunos enlaces por si existe entre los lectores de Luarevista alguna inclinación hacia la física:

https://www.thetoptens.com/21st-century-science-non-fiction-writers/.

https://www.preposterousuniverse.com/blog/2014/04/16/twenty-first-century-science-writers/.

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