Festival de literatura infantil Épico Toda una experiencia

ISSN: 2665-3974 (en línea)

Luarevista 2, enero-julio 2019

Por Diana Rivera – riveradianap@gmail.com

El pasado 7, 8 y 9 de junio, Barranquilla tuvo la grata vivencia de acoger en el sector de El Parque de la Electrificadora, la tercera versión del proyecto Festival de literatura infantil Épico 2019.  El festival, una de las iniciativas más recientes enfocada en la promoción  lectora, abre un espacio de encuentro entre la ciudadanía y la literatura infantil.

En vista del aumento de promotores de lectura y el crecimiento de espacios de conversación literaria, el activo y diverso grupo de la Fundación Círculo Abierto empezó a soñar hace tres años con crear un festival de literatura infantil. En un espacio público y durante tres días en la literatura se convocó a niños y niñas, jóvenes de colegios públicos, personas y familias de la ciudad que les interesara conocer de primera mano lo que está sucediendo a nivel nacional e internacional, en cuanto a literatura infantil se refiere.

Así nació el Festival Épico, el cual se convirtió en el primer festival de literatura infantil en Barranquilla en el que escritores, ilustradores, editoriales, libros, librerías y por supuesto los y las participantes fueron  protagonistas.  Este es el tercer año consecutivo. En vista de la acogida que ha tenido en la ciudad y teniendo en cuenta lo innovador de la propuesta, nos interesó conocer cómo ha sido la experiencia de este festival de boca de su directora Vicky García.

R.L: ¿Por qué un festival de literatura infantil?

V.G: La literatura infantil ha cambiado porque hay una mayor conciencia sobre el hecho que las niñas y niños son sujetos pensantes desde que nacen.  Nosotros los consideramos personas desde el principio y sabemos que son complejos, que están llenos de preguntas, que se pueden tratar con ellos temas difíciles, que, por ejemplo, saben de la violencia porque están en el mismo mundo que nosotros.

Sin embargo, no es tan fácil abordar ciertas temáticas si no existe un  efectivo entrenamiento, una nueva mirada, por ello la conversación con artistas que han publicado en magníficas editoriales de literatura infantil es estimulante para que los menores tengan nuevas experiencias de lectura. Las niñas y niños están en el mismo mundo que los adultos, ¿por qué creemos que no les interesa lo mismo temas que a nosotros?, ¿por qué no les hablamos de la muerte?, ¿por qué no les hablamos de todas las cosas que nos inquietan?

R.L: ¿Qué propone el festival de literatura infantil Épico?

V.G: Épico propone un festival en torno a la literatura desde muchas miradas, esto a partir de experiencias que permitan al público sentirse a gusto con la literatura.

R:L: ¿Cuál es la metodología del festival Épico?

V.G: Acercarse desde distintos lugares a la palabra y al libro, entendiéndolos como objeto de otredad e inclusión que nos enfrentan a muchas historias e ideas  que invitan a retarnos. Esto propicia en los participantes un interés por ir más allá de su propia realidad para conocer otros puntos de vista desde la ficción.

R.L: ¿Qué los hace diferentes de otros festivales de literatura?

V.G: Incluir el componente de espacialidad en literatura infantil. Además, Épico ocurre en un parque, espacio público de encuentro social por definición, donde todos los visitantes rompen las líneas sociales y categóricas invisibles, para mezclarse y encontrarse en torno a la literatura. Al interior de este espacio se diseñan experiencias interactivas, así como instalaciones y arquitectura efímera en torno al lenguaje, el juego y las palabras para pequeños, jóvenes y adultos. También se hacen talleres de exploración donde se reflexiona sobre la palabra, la oralidad, conciertos musicales, expresiones performativas, charlas académicas y la Boutique del libro, una galería que exhibe lo mejor de la literatura infantil y juvenil;  todas, actividades que conectan al público con la literatura.

R.L: ¿Qué papel tiene la oralidad en el festival Épico?

V.G: Desde hace tres años le hemos dado mucha importancia a la oralidad dentro del festival, al crear espacios donde se reconoce a los ancestros se visibiliza de donde viene nuestra palabra. Por un lado estos espacios desobedecen el lenguaje que aprendimos, no siendo el español nuestra única lengua materna, y a su vez permite que la sororidad se dé en medio del conocimiento mutuo de los visitantes, pues hacemos lecturas colectivas.

R.L: ¿Qué les deja a los visitantes el festival de literatura infantil Épico 2019?

V.G: Fue importante para los asistentes encontrarse con experiencias interactivas a través de las cuales disfrutaron y exploraron el arte y la literatura. De igual forma, observamos mucho entusiasmo al comprar y leer libros especiales, raros, en el contexto de la ciudad. Hay pocas librerías en Barranquilla, y en las que hay, existe una oferta limitada de literatura infantil. Además, no existe una posición de juicio, no existe criterio, por eso lo que se quiere es ampliar y mejorar los referentes para la ciudad. Este fue el logro en la edición 2017 y 2018. Por otra parte, después de días intensos de trabajo en el parque, gran parte de las instalaciones del festival se trasladan a algunos colegios públicos de la ciudad en los cuales se realizan los proyectos de promoción lectora.

R.L: ¿En que está contribuyendo el festival para que se genere contenido de ilustración y literatura en la ciudad?

V.G: Parte del proceso en Épico fue hacer una curaduría de los referentes literarios que se tienen en Barranquilla, cuando esta se desarrolló no se encontraron muchos autores del Caribe en el catálogo. Indagando un poco más se observó que había material, pero no espacios y ventanas para la creación de escritores e ilustradores del Caribe.  En general, no se reconoce el trabajo de estos artistas.

En vista de esto Épico 2019 trajo dos cosas novedosas: la primera, una convocatoria abierta para ilustradores y escritores, la cual tuvo como ganador a Pablo Acevedo. Durante la recepción, en ilustración se recibieron muy buenas propuestas pero hizo falta un poco más de nivel escritural, sobre el que, vemos, es necesario trabajar. En segundo lugar, se diseñó un espacio académico de creación donde personas interesadas en aprender sobre literatura o ilustración pudiesen iniciar, continuar o culminar proyectos literarios.

R.L: ¿Qué Novedades literarias deja el festival?

V.G: Algunos autores que vale la pena mencionar en este sentido son Martha Riva Palacio (México), Elizabeth Builes (Medellín, Colombia), Daniel Gómez H. (Medellín, Colombia), Melba Escobar (Cali, Colombia), Diego Sánchez “Dipacho” (Bogotá, Colombia), Gabriel Acuña (Barranquilla) y Camilo Pinedo (Barranquilla).

R.L: ¿Cómo observas el panorama de la ciudad en cuanto a la gestión y creación de nuevos espacios que dialogan con la literatura y la ilustración, como lo hace el festival Épico?

V.G: El diseño de Épico tiene que ver con todas las cabezas que están en su organización, junto a sus ideas, ha sido un proceso de ir creciendo juntos al momento en que cada cual encuentra su lugar en el proyecto. Al estar en permanentemente contacto con la alteridad, algo empieza a cambiar, ojalá muchos proyectos de promoción  de literatura lleguen a la ciudad.

R.L: ¿Qué esperamos en la próxima versión Épico 2020?

V.G: Épico 2020 viene con la finalidad de generar encuentros entre los talentos de ahora y las personas que deciden sobre publicaciones. Darse el trabajo de leer, reeditar a los artistas que ya están creando, iniciando con el ganador del portafolio 2019, y continuar con otros ejercicios que permitan fortalecer la culminación de proyectos que se están realizando en la región Caribe y no se logran visibilizar en la actualidad.

El festival Épico es un proyecto de La Fundación Círculo Abierto, ONG del Caribe colombiano, que promueve un mayor y mejor desarrollo del talento de todas las personas, mediante el diseño y ejecución de proyectos de innovación en educación y cultura. Entre otros, se encuentran programas de cualificación para diferente público y proyectos de promoción de lectura y escritura en múltiples aulas de colegios públicos de Barranquilla, en los cuales se ofrece contacto directo con la literatura actual. Todas estas iniciativas vinculan prácticas artísticas a través de las cuales se descubre el poder del arte como herramienta transformadora.

Al crear un espacio de encuentro en torno a la literatura infantil desde hace tres años, el festival Épico se atrevió a romper con la idea de que los niños y niñas de la ciudad no leen. Nos pareció importante resaltar dicha labor puesto que brinda la oportunidad a los asistentes de encontrarse con un universo literario poco explorado en nuestro entorno, el cual crece y cambia de manera rápida. Nos llamó la atención la metodología utilizada al momento de conectar a los asistentes con la literatura, a través de experiencias interactivas para niños, jóvenes y adultos. Asi mismo, rescatamos el interés por crear espacios académicos, donde el aprendizaje y la creación están de la mano.

Finalmente, festejamos la oportunidad de contar con  material literario de difícil acceso en la ciudad, para el disfrute personal. Con iniciativas de esta índole esperamos que continúe creciendo en la ciudad y en la región procesos de mediación lectora que fortalezcan la literatura del caribe colombiano.

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